El Maestro
Manolo Sanlúcar.
Sanlúcar de Barrameda, 1943 — Jerez de la Frontera, 2022
«Mi guitarra no es un instrumento: tiene vida propia.»Manolo Sanlúcar

Biografía esencial
El niño que convirtió el flamenco en lenguaje universal.
Manuel Muñoz Alcón —Manolo Sanlúcar— nació en Sanlúcar de Barrameda (Cádiz) en 1943, en una familia humilde y profundamente flamenca. Su padre, guitarrista aficionado, fue su primer maestro y buscó para él la enseñanza de Javier Molina, hasta cuya casa de Jerez acudía en bicicleta junto a su hermano Isidro.
Siendo apenas un adolescente debutó en la compañía de Pepe Marchena, y muy pronto «Manolito el de Sanlúcar» se convirtió en Manolo Sanlúcar. En 1972, sus primeros grandes premios —el Festival de Campione d'Italia y el Premio Nacional de Guitarra de la Cátedra de Flamencología de Jerez— lo consagraron, y su guitarra empezó a recorrer España, Europa, América y Japón.
En 2013 anunció su retirada de los escenarios y falleció en Jerez de la Frontera en 2022, a los 78 años. Andalucía despidió a uno de los más grandes flamencos de todos los tiempos.
El guitarrista
Pureza y vanguardia, sin renunciar a la raíz.
Junto a Paco de Lucía y Serranito, Manolo Sanlúcar encabezó la generación que renovó la guitarra flamenca en la segunda mitad del siglo XX. Su toque, de una hondura y una precisión extraordinarias, amplió las posibilidades armónicas, formales y expresivas del instrumento sin perder nunca la verdad del flamenco.
De su escuela han bebido prácticamente todos los guitarristas que vinieron después —de concierto y de acompañamiento—, lo que ha hecho de él, con justicia, un maestro de maestros.

El compositor
La guitarra como lenguaje sinfónico.
Manolo Sanlúcar entendió el flamenco como un lenguaje compositivo capaz de dialogar con la orquesta, el ballet y la sala de concierto. Suyas son algunas de las obras mayores de la música flamenca del siglo XX.
El pensador del flamenco
Quince años para ordenar un arte.
Más allá del intérprete y del compositor, Manolo Sanlúcar fue un pensador del flamenco. Dedicó los últimos quince años de su vida a un empeño monumental: ordenar, fundamentar y transmitir el conocimiento del arte flamenco, convencido de que el talento necesita referencias sólidas en las que sostenerse.
Ese trabajo cristalizó en «La Guitarra Flamenca» y en «La Escuela», una obra teórica y audiovisual que recoge su forma única de comprender los palos, sus cánones y su raíz andaluza. Es, precisamente, ese legado el que el Instituto Internacional de Guitarra Flamenca está llamado a difundir.
Reconocimientos
Una vida de distinciones.
Hitos
Una vida en seis compases.
El legado
Su obra, hoy, es una casa viva.
La Fundación Manolo Sanlúcar · Aura Seguros custodia, ordena y proyecta su legado a través de tres líneas vivas.